Fundado el 21 de agosto de 1988 en David, Chiriquí. República de Panamá

jueves, 15 de septiembre de 2011

JUAN B. GOMEZ, EL PERIODISTA DEL ESPIRITU LIBRE...


 Por: Milagros Sánchez Pinzón
El laureado periodista Juan B. Gómez Amador nació el 21 de agosto de 1931 en David, Chiriquí. Sus padres fueron Abel Gómez Araúz y Blanca Amador de Gómez.
Realizó estudios primarios en su ciudad natal y finalizó los secundarios en el Nido de Águilas.  Ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Panamá, pero no terminó la carrera.

Durante diez años prestó servicios en el Ministerio de Relaciones Exteriores, actividad que le permitió ejercer la diplomacia en Argentina, España, Suiza, Brasil y Hong Kong.
De regreso a su país, en 1970, se dedicó por entero al periodismo. El 9 de noviembre de ese mismo año inició su Radioperiódico Impacto, con un horario de 6:30 a 7:00 p.m. en Radio David, propiedad de Francisco Moncada Luna.  Luego de cuatro años en esta emisora, se trasladó el informativo a La Voz del Barú, regentada por la firma de Guillermo Tribaldos (hijo), y Lorenzo Esquivel, bajo la gerencia de Rubén Darío Samudio.  Entonces, Impacto se emitía en dos horarios: 7:30 a.m. y 6:30 p.m.
Entre 1976-1977, Impacto se trasladó a la emisora de Osman Ferguson y el 5 de diciembre de 1978 llegó a Radio Chiriquí, donde permanece hasta el presente. Este programa ocupa uno de los primeros lugares en sintonía en el nivel provincial.

Don Juan mantuvo por más de treinta años su columna periodística “Al margen de los temas”, en diferentes medios. Escribió numerosos ensayos sobre temas diversos y sus artículos fueron reproducidos en diarios y revistas de otros países. Su primer libro, también denominado Al margen de los temas, fue editado en los años setenta y tuvo una segunda edición en la década del ochenta.
Juan B. fue declarado periodista del año en varias oportunidades y participó como orador y conferencista en diversas actividades educativas y cívicas.  En 1996 ganó el Premio a la Excelencia Periodística, auspiciado por el Colegio Nacional de Periodistas y el Consejo Nacional del Tabaco, que consistía en una medalla de oro y un premio de 3,000 dólares.

En 2005 editó Mi vida en el periodista, 50 años de lucha, obra que también recoge algunos de sus artículos más destacados en su larga carrera periodística.  Y en 2008, lanzó Compendio de sabiduría y buen humor, que recoge fragmentos de las obras por él leídas y consideradas las más grandes dentro de la literatura universal.   Selecciones complementadas con frases célebres de personajes relevantes de la historia.

Después de apreciar este sucinto recuento de la vida de Juan B. Gómez, nos atrevemos a afirmar que  se trataba del único periodista cultural de la provincia de Chiriquí, ya que tanto su programa radial como sus artículos en la prensa escrita estaban cargados de referencias literarias, anecdóticas y didácticas que reflejan el profundo bagaje intelectual del mismo.

La segmentación que realizó de su  radioperiódico: Para que usted lo sepa, Para hablar y escribir mejor en Español, El consejo del día nos dice, La nota selecta y, finalmente, La fábula del día, implicaban una profunda contribución educativa para sus radioescuchas quienes generalmente  se identificaban con alguna de estas secciones.

 Lo mismo sucedía con sus artículos periodísticos. En éstos las citas, los refranes y las experiencias de los más grandes hombres (de huellas positivas y negativas) de la historia universal fueron vertidos para comparar, aleccionar y reforzar sus planteamientos analíticos en torno a las vivencias cotidianas del ciudadano panameño y del mundo.

En sus obras, Al Margen de los Temas, Premio a la Excelencia y Mi vida en el periodismo,  presentó sus vivencias y puntos de vista de manera extraordinaria y singular.  Estas, que son antologías de sus articulos,   son los archivos de su vida, son retazos de una historia que reflejan el agitado discurrir del escenario humano. La mente de don Juan danzaba en un perpetuo movimiento, tocando diferentes latitudes, diferentes temáticas, diferentes circunstancias. Sobre esta dinámica racional, su agudo y diversificado pensamiento se mezclaba de manera oportuna y magistral con los escritos, ideas y reflexiones de escritores monumentales como Cervantes, Goethe, Ortega y Gaset, Unamuno y otros; logrando de esta forma, relaciones anecdóticas con carácter y coherencia, donde se perfilan descripciones y matices marcadamente intensos.

La versatilidad intelectual del periodista Juan B. Gómez quedó evidenciada al manejar de manera holística la política, la filosofía, la psicología, el nacionalismo, la libertad, la justicia, la grandeza y la bajeza humana, la dignidad, entre otros tópicos. Todos estos temas eran abordados continuamente por este periodista radial y escrito, así como literato, con una prosa versátil y de dimensiones elevadas.
Aunque Juan B., era conocido como periodista y no como filósofo, sus intervenciones radiales y sus ensayos periodísticos estaban impregnados de reflexiones críticas, cuya riqueza filosófica eran propias de un conocedor o estudioso de los problemas de la vida, así como de la búsqueda de sus razones y sentido básico.

            En el quehacer periodístico de don Juan, se encontraban cuestiones profundas e inquietantes, así como un saber estricto y riguroso acerca de las cosas que de una u otra forma afectan la existencia. En ese devenir diario donde se agita el periodista, los artículos de Juan B., sobrevivían con serenidad ilustre y clásica, entre los extremos del existencialismo sartreriano. Se manifestaba con valentía ante las adversidades de la vida provinciana y nacional, cuestionaba con firmeza los hechos, los individuos y los ejes de poder y reconocía con nobleza, la honorabilidad y la grandeza de los hombres y mujeres  de esta tierra o de otras tierras; todo ello amalgamado dentro de un exquisito vitalismo anecdótico.
           
 En un mundo en proceso de cambios y mutaciones constantes, la serena y penetrante pluma de este periodista, hacía periodismo de altura. Su expresión literaria se forjó con espíritu independiente y principios éticos, mostrando los complejos problemas del existir con un destello excluyente y radical; y es que Juan B., a diferencia de los sabios que hacen profesión de saber, era indudablemente un amante de la sabiduría, es decir, un filósofo sin más.
Pero es en torno a la grandeza y a la bajeza, a la justicia y a la injusticia, a la libertad, a la dignidad y el servilismo donde la pluma y el pensamiento de Juan B., adquieieron dimensiones épicas.

Aparecieron  continuamente en las intervenciones radiales y en las galerías antológicas de Juan B. Gómez, los rostros de la justicia, la grandeza, la libertad y la dignidad, rostros  apacibles y diáfanos, respaldados por la razón  y  los hacía asomar con autoridad, delineando los más elevados horizontes de las virtudes humanas.  

Pero Juan B. Gómez también hacía aparecer la parte sombría de los contrarios, los  valores negativos, cuya esencia parece ser el nutriente de una sociedad hedonista y corrupta que él trataba de combatir con su verbo y su pluma.

            Los escenarios que Juan B. planteaba en su mundo periodístico,  eran escenarios reales, los tinglados de la vida, donde diariamente se saborean la amargura y la dulzura, los golpes y las caricias, donde se abrazaban el bien y el mal, generando el odio o el amor de la vivencia individual o colectiva. Estos son los escenarios de las contradicciones, los escenarios del filósofo alemán Inmanuel Kant cuando intenta a través de la razón pura y práctica resolver las realidades existenciales y paradójicas del mundo.

Hay muchos y variados ángulos en los que se puede enfocar, analizar o discutir la obra periodística de Juan B. Gómez. No obstante, uno de los fenómenos más importantes en torno a su persona es que él  fue  el periodista que más ha escrito en Panamá durante los últimos cincuenta años. Esto engendra un significado de profundas repercusiones históricas, porque tuvo que escribir por más de veinte años bajo las presiones de la dictadura militar. La  “paz armada” que se respiraba en Panamá, la noche oscura de la Patria, que cayó de 1969 a 1989, fue iluminada esporádicamente por el pensamiento de hombres valientes como Juan B. Hombres que arriesgando sus vidas y seguridad personal, convirtieron su voz y su  pluma en espadas brillantes que rasgaron la absurda oscuridad, lo justo como para haber visto más allá del abismo y darse cuenta de que aquellos tiempos prohibidos eran marcados con las huellas de la miseria y la miserableza emanadas de la fuerza bruta militar. Fuerza que en colaboración con una fauna civil, parásita y servil, tomó al país por asalto, saqueó sus recursos y asesinó sus esperanzas. 
Juan B. Gómez fue, en definitiva, por sus largos años de entrega a la prensa radial y escrita de Chiriquí  y Panamá, el periodista de la grandeza y la libertad, el periodista filósofo del espíritu libre.   Descansa en paz, querido amigo...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

MICHAEL COLLINS, el filme...

"Intensa, compleja, dolorida" (Carlos Boyero: Diario El Mundo) 
  
El lunes 12 de septiembre a las siete de la noche, el semanario educativo Culturama estará proyectando la película estadounidense Michael Collins (1996), protagonizada por  Liam Neeson.

Desgarradora, dura, intensa, demoledora, se trata de la historia de Michael Collins (1890-1922)  un líder revolucionario irlandés que luchó encarnizadamente contra la ocupación inglesa de su patria. Con sus jóvenes pistoleros llevó a cabo una serie de atentados que generaron una no menos cruel represión. 

Esta es la historia de un pueblo que luchó por su libertad y del precio que pagó por ella. Está contada como se cuentan las epopeyas, a fuego lento pero con un gran sentido del ritmo.

No se pierda este interesante filme en la Casa de Culturama, en la Avenida 6ta. Este, la Calle del Fresco en el Casco Antiguo de David.  Donación B/.1.50

martes, 23 de agosto de 2011

CONSEJO DE GUERRA...

El lunes 29 de agosto de 2011, el semanario educativo Culturama estará proyectando la película  Breaker Morant (Consejo de Guerra) cuya duración es de 107 minutos.
 
Esta producción australiana está basada en hechos reales acontecidos durante la Guerra de los Boers en la Sudáfrica de 1901, cuando tres lugartenientes  son sometidos a un consejo de guerra por asesinato. El oficial encargado del proceso lee las notas preliminares que implican a los soldados en la muerte de un misionero alemán y de varios prisioneros boers confinados en una prisión custodiada por el ejército inglés. El oficial defensor, el comandante Thomas, entiende que el proceso presenta ciertas irregularidades.

Breaker Morant es considerada una de las mejores producciones en dramas bélicos y fue premiada en el Festival de Cine de  Cannes.  Usted tendrá la oportunidad de apreciar esta singular película a las 7:00 de la noche en la Casa de Culturama,  ubicada en la Avenida 6ta. Este, la Calle del Fresco en el Casco Antiguo de David. Donación B/.1.50.  Informes en el 730-4010.

sábado, 13 de agosto de 2011

RETRATO DE SAO SEBASTIAO...

Por: Milagros Sánchez Pinzón. Semanario Culturama.


Me quedan pocas horas en Brasil y el buen tiempo de los últimos días me permite desplazarme desde Ilhabela hasta el puerto  de Såo  Sebastiåo.
Guiada por la buena señalización de la isla llego hasta el  embarcadero donde cientos de personas esperan a que parta la balsa que cruza, cada 30 minutos, el canal de San Sebastián para unir a las dos poblaciones paulistas.
En la inmensa estructura flotante solo los vehículos grandes pagan, los de a pie vamos gratis por cortesía del Estado de Sao Paulo.   
Desde el ferry me entretengo tomando fotografías del canal que se extiende por casi 30 kilómetros y adquiere anchuras variables (la menor es de 2 kilómetros) y también de las hermosas montañas volcánicas de Ilhabela. Antes no había podido captarlas en todo su esplendor por la permanencia de las nubes, pero ahora contemplo cómo las masas pétreas reflejan la luz solar, efecto que las hace parecer nevadas. 
Embarcaciones japonesas y danesas aguardan en  el Canal.  Aquí hay una terminal de petróleo de Transpetro, una subsidiaria de Petrobras, la poderosa compañía estatal administradora del oro negro brasileño.
Al descender del ferry camino menos de un kilómetro y me encuentro con el downtown de Såo Sebastiåo, es una ciudad famosa por sus playas; es un destino turístico popular, especialmente para la gente de Sao Paulo.  
Tiene un centro histórico muy simpático y numerosas tiendas de artesanías y variedades.  Aquí localicé una camiseta de Neymar. Vía email mi prima Liszeth  me lo mencionó por primera vez  y dice es el mejor jugador de Brasil.  Para complacer a un colaborador de Culturama que me encomendó  una camiseta de un equipo de este país me la llevo para Panamá y, a mi querida prima, le llevo una de Messi, su ídolo del Barça.

A eso de la una de la tarde, después de recorrer casi todo el poblado,  decido entrar a un  restaurante a almorzar la comida del día.  El menú era pesado, realmente pesado para mi gusto: arroz, papas fritas, ensalada de papas con mayonesa, remolacha, pescado blanco en salsa de mozarella, pan, lechuga, zanahoria y pepino….  Solo ver esa cantidad tan inesperada de alimentos se me cortó el apetito, solo me comí las remolachas y un pedacito de pescado…  Menos mal que podían darme la comida para  llevar, así que alguien a solo dos metros del restaurante quedó encantado con ese gustoso obsequio... No comprendo por qué los brasileños consumen tantos carbohidratos en una sola sentada, en eso se parecen a muchos panameños.
Seis horas después retorné a Ilhabella para continuar compartiendo otro tipo de transporte público. En esta ocasió un ecobus.   Gente de todas las edades entraba y salía del vehículo, pero lo que me llamó más la atención era que muchos conversaban y reían. Se notaban tan relajados, muy diferentes a los pasajeros de nuestros Diablos Rojos.  Una niña en el primer asiento tan pronto vio entrar a un señor con discapacidad se levantó  y le dio el asiento. Hay  letreros en las primeras bancas señalando que son prioridad para embarazadas, tercera edad  y discapacitados.  
Esa tarde se posó hermosa sobre Ilhabela.  Jesse, el amable caiçara que me traslada de un lugar a otro en su bote, me da una tarjeta con su dirección para que le remita por internet las fotos y los vídeos tomados.
En la noche, visito un acogedor restaurante japonés donde avanzo un poco más en el manejo de los palillos; degusto un salmón rosado con vegetales hervidos, esa era la opción ante el sushi, pescado crudo que nunca he podido saborear.
Con estos gratos y tranquilos momentos me fui despidiendo poco a poco de la isla, la capital de la vela y de la “vida boa”  en mi paso fugaz por el  Brasil….













 


 

miércoles, 10 de agosto de 2011

TRAS LA CACHOEIRA DO GATO...

Por: Milagros Sánchez Pinzón.  Semanario Culturama.


En Ilhabela, una isla paulista con el 85 por ciento de su territorio declarado Parque Natural Estatal,  se han contabilizado 365 cascadas; de ellas, la más representativa y hermosa –dicen los lugareños o caiçaras-  es la Cachoeira do Gato.  Allá quería llegar para ratificar esta versión.

Aunque el parte meteorológico señaló que el martes 9 de agosto de 2011 se presentarían chubascos,  normal porque en Brasil estamos en invierno, me anoté en una gira con la empresa turística Eco Way Passeois para atravesar la isla de oeste a este y descubrir la popular cachoeira, a orillas del caserío costero de Castellanos.  

Fuera de nuestro país recurro a estos sistemas tradicionales de excursión, mientras que, en la patria chica, echo mano en nuestras ecoaventuras de los más experimentados lugareños.   Partiríamos a las diez de la mañana para retornar a las cinco de la tarde.

El jeep llegó a recogerme a las 10:30 a.m., frente al Hotel Ilhabela.  Ya estaba un poco impaciente  debido a mi obsesión por la puntualidad.  Era que venían otros viajeros: la española María Espinosa Sánchez (una chica andaluza de 28 años quien  ha recorrido casi toda la América) y la pareja de brasileños recién casados Michelli y Jõao.  Luego nos alcanzaron en el camino el joven policía militar Daniel y su esposa Crystiane.  Este sexteto sería conducido por el simpático Mateus, un caiçara  ciento por ciento, pues nació en la isla al igual que sus progenitores.

Abandonamos rápidamente la costa occidental de Ilhabela donde reside casi toda la población y fuimos ascendiendo por las montañas tapizadas de verdes contrastantes.  Era la Mata Atlántica, una  de las formaciones vegetales con mayor biodiversidad en el mundo, o sea el bosque tropical más importante del planeta después de la Amazonía.   Los árboles inmensos, las lianas, las epífitas, las bromeliaceas… todo era impresionante y, sobre todo, tanta exuberancia a  pocos metros del mar.

El terreno lodoso exigía al mejor de los conductores y Mateus debió colocarle la máxima tracción al 4 x 4.   El nos iba explicando detalles curiosos del recorrido:  22 kilómetros de un extremo a otro de la isla; antiguamente en estos parajes se producía cachaza (la bebida alcohólica más popular del Brasil que sustentó la economía isleña por muchos años); llegaríamos hasta los 650 metros de altitud en el jeep.

Después de hora y media de travesía por la jungla arribamos a la  playa de Castellanos.  Antes que se descargaran unas nubes tormentosas que se aproximaban, emprendimos la caminata de 30 minutos hasta la Cachoeira do Gato. En el trayecto comparaba las condiciones  de este sitio –muy similar en términos fito y zoogeográficos- con el de las cascadas en Chiriquí.  Acá se levantan zarzos, puentecitos, escaleras de madera, señalizaciones… en mi tierra, no hay nada de eso.

La caída de agua, esplendorosa, discurría desde casi 70 metros sobre un macizo rocoso de apariencia volcánica.   Los cinco compañeros de viaje decidieron darse un chapuzón, pese a que la temperatura podía rondar los 10 grados centígrados.  Mientras,  yo me dedicaba a tomar fotografías de la floresta circundante y de bloques pétreos que originaban otro salto líquido. Mi faringe quedó afectada desde el bautismo en las aguas del Iguazú.


Frente a la cabellera de agua más famosa de Ilhabela, por la cual los turistas nacionales y extranjeros pagan 70 reales (45 dólares) para llegar hasta ella, recordaba a las cachoeiras chiricanas: Cabellos de Ángel, Chorcha, el Salto del Tigre, Bregué, el Brinco del Conejo, los Cuatro Saltos del Estí, los Gemelos de Londres, Chorro Blanco…   Todos ellas  podrían competir en belleza con este salto brasileño, pero no pueden porque allá nos falta decisión y creatividad para convertir nuestras potencialidades naturales en objetivos turísticos y en bienestar económico.

Otro grupo de turistas llegó a la cachoeira mientras estábamos ahí


Mi pesadumbre desapareció cuando volví a la playa de Castellanos  y el gentil caiçara del Quiosco Alemao me preparó un zumo de manga (mango) con kiwi en su licuadora manual;  me sirvió una comida casera: arroz, feijao (frijoles), ensalada de zanahoria, lechuga, remolacha, y tomate,  más un filete de pescado blanco apanado.  Lo devoré todo, incluso le goloseé los frijoles a María quien no los soporta.   Ese plato me costó 25 reales, algo así como 16 dólares. 

 Con Crystiane, una paulista de vacaciones con su esposo Daniel

De regreso en el jeep,  casi todos  estábamos ateridos por el frío pero conversábamos sobre nuestras diferencias y similitudes culturales.  El ambiente era relajado; en mi caso, nostalgia me daba  pensar que nunca volvería a verlos.



La última foto tomada por Mateus frente al estrecho de San Sebastián preservaría para siempre el recuerdo del pequeño grupo multicultural que compartió momentos especiales entre la Mata Atlántica y la recóndita Cachoeira do Gato en la isla bella del Brasil.

María (de España) y los brasileños Jõao, Micheli, Crystiane y Daniel.
Foto tomada por Mateus

Con estos celajes cayó la tarde en Ilhabela después del paseo por Do Gato