Fundado el 21 de agosto de 1988 en David, Chiriquí. República de Panamá
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viernes, 27 de enero de 2012

REMEDIOS, TIERRA LEGENDARIA...


El semanario Culturama ya tiene a la venta su última publicación: Remedios, tierra legendaria, una obra monográfica que presenta, bajo un tratamiento analítico y descriptivo, diversos aspectos de la geografía y la historia general del más antiguo de los distritos de la Provincia.    Los diferentes  corregimientos  remedianos, su cartografía e historia local y  estadística constituyen parte esencial de este trabajo.  Se desarrollan, además, temas de orden natural y cultural, esenciales  para este Municipio.   


No es una obra totalizante y acabada, es más bien una revisión de facetas y huellas cruciales  del evolucionar remediano, ancladas en el tiempo y en el espacio.  Esta investigación, producto de giras de campo y consultas de gabinete  pretende, al reconstruir parcialmente el espacio y la memoria histórica remediana, afianzar nuestras raíces y valorar nuestros recursos humanos y naturales como un patrimonio  material y espiritual profundo, cuya fortaleza, sin cerrarse a los cambios, nos ayude a sortear las  vertiginosas embestidas del mundo contemporáneo y su desconcertante dinámica.   
Remedios es una tierra mítica en la cual se ha materializado el espíritu de un pasado antagónico y legendario.  Una tierra traspasada por siglos de esfuerzo, de luchas, de perseverancia. Un espacio vital donde retrospectivamente se encadenan  la historia y la leyenda hasta llegar a prehistóricos rincones  labrados en los remotos pasillos del tiempo.  En este proceso, se va produciendo una lenta fusión cultural donde se incuba un nuevo ser,  el ser hispanoindígena, el cual a través de los últimos cinco siglos intentará consolidar su identidad construyendo su propia existencia. 

Adquiera  Remedios, tierra legendaria en Culturama. Con oficinas en la Avenida 6ta. Este, la Calle del Fresco,  en el Casco Antiguo de David.     Información en el teléfono 730-4010.

lunes, 3 de enero de 2011

EL HIMNO DE CHIRIQUI...

Culturama No. 978

En febrero de 1996, el dolegueño Humberto William Bonilla grabó y puso a circular dos obras musicales de su inspiración a las cuales llamó Himno Provincial de Chiriquí y Canto a la Bandera de Chiriquí. La primera de estas piezas comenzó a ser utilizada en diferentes eventos públicos y emisoras locales, como Radio Chiriquí, la incluyeron para iniciar su programación diaria. La popularidad de la melodía creada por Bonilla logró que el Consejo Provincial de Chiriquí la reconociera como el himno oficial de la Provincia, según Resolución No. 3 del 31 de octubre de 1997.


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 Las autoridades consideraron que era necesario que Chiriquí­ tuviese una canción que realzara su identidad y que pudiera ser ejecutada en toda actividad educativa, cívica, deportiva y cultural. Con esta resolución, el máximo órgano provincial estimó el contenido patriótico y estilo marcial enérgico de la composición elaborada por Bonilla y, con ello, la integró al trí­o de símbolos regionales: la Bandera de Chiriquí, atribuida al poeta Santiago Anguizola Delgado pero cuyos orígenes se vinculan a un banderí­n empleado por el Batallón Dolega durante la Guerra de Coto (1921) y el Escudo de Chiriquí­, creado por el arquitecto René Brenes Candanedo, en 1932; imagen que inicialmente representó al Municipio de David pero por efectos consuetudinarios se extendió a toda la Provincia. La Resolución No. 7 del 29 de mayo de 1995 del Consejo Provincial adoptó oficialmente como símbolos a la bandera rojiverde con el círculo de trece estrellas, y al escudo con la res, el maíz, el tren, la caña de azúcar, el azadón, la espiga de arroz y el volcán.
Coro
Cantemos juntos como hermanos
las notas sublimes con emoción
mirando felices al pabellón
altiveza de los chiricanos.
I ESTROFA
Todos sus nativos valerosos
supieron defender con ansiedad
la fértil tierra y la libertad
de este pueblo muy laborioso.
II Estrofa
Como el agua en tu laguna
te vigoriza el río Chiriquí­,
guaymíes, foráneos y los de aquí
te llaman el Valle de la Luna.
CORO
Cantemos juntos como hermanos…
III Estrofa
Arriba el veintiséis de mayo,
tu fecha festiva de fundación;
MEETO! que viva nuestra región
un grito loable chiricano.
IV Estrofa
Cuando te encuentres mancillada
provincia hermosa quiero saber,
en el acto te sabré defender
como a mi bandera amada.
Coro
Cantemos juntos como hermanos…
V Estrofa
Los querubines en las alturas
ven del arco iris sus colores,
el dulce aroma de las flores
lo perciben con sutil ternura.
VI Estrofa
Gracias a nuestro Dios soberano
con fe, esperanza y devoción
por darnos la paz y la bendición
que siempre quiso el chiricano.
Coro
Cantemos juntos como hermanos…

martes, 28 de diciembre de 2010

RESENA HISTORICA DE CHIRIQUI...

Investigación y redacción: Milagros Sánchez Pinzón. Semanario Culturama.


* ETAPA PREHISPÁNICA
Antes de la llegada de los españoles, las tierras chiricanas estaban habitadas por grupos indígenas dispersos de la cultura guaymí, quienes ocupaban también Bocas del Toro y parte de Veraguas. El historiador Alberto Osorio Osorio indica, que bajo el nombre de guaymí, se agrupaban diversos grupos como los changuinas, zurias, doraces y otros. Estas agrupaciones practicaban una agricultura rudimentaria, complementada por la caza y la pesca como modos de subsistencia.
Entre estas culturas precolombinas destaca la de Barriles, cuyas producciones materiales rompen con el horizonte arqueológico del resto de la Provincia, la cual se identifica básicamente con la elaboración de objetos de cerámica monocroma y bicroma escarificada. El investigador Richard Cooke sugiere que los pobladores de Barriles pertenecen a un periodo que se extiende entre 250 a.C. y 750 d.C.
En cuanto al nombre del pueblo guaymí, aparece mencionado por primera vez, según Phillip Young, en las Crónicas, de Fernando Colón, quien hace la relación del cuarto viaje del Almirante Colón por las costas caribeñas del Istmo, en 1502.
Los aborígenes llamaban a esta región, según los cronistas españoles, “Chiriqui” o “Cherique”, vocablo que significa Valle de la Luna.
Según el historiador Ernesto J. Castillero, la primera vez que se menciona Chiriquí en un documento es en la Relación, de Gil González Dávila, quien en 1522, recorrió la costa del Pacífico de Panamá.

* ETAPA COLONIAL
De acuerdo con los informes históricos, el capitán español Gaspar de Espinosa (1440-1537) fue el descubridor, explorador y conquistador de la región chiricana, en 1519. Sus avances en Tierra Firme formaban parte del proyecto colonizador desarrollado por la corona española en el Nuevo Mundo. Espinosa era un bachiller en leyes, integrante del grupo expedicionario dirigido por Pedrarias Dávila, alcalde Mayor de la Gobernación de Castilla del Oro (Istmo de Panamá).
Se considera a Espinosa como uno de los más crueles personajes del período de colonización de estas tierras, existiendo testimonios que aseguran a verlo visto asesinar a cientos de indígenas, muchos de ellos, luego de ser sometidos a despiadadas torturas. La personalidad del descubridor de Chiriquí se identificó plenamente con el gobernador Pedrarias, quien también se caracterizó por sus acciones sanguinarias durante su administración en Panamá.
El sometimiento por la fuerza y la catequización fue un largo proceso que llevó a la integración y absorción de algunos grupos indígenas por la cultura occidental. Algunos desaparecieron y otros retrocedieron a las zonas montañosas, más inaccesibles para los conquistadores.
Las condiciones para la existencia presentaban algunas ventajas en las llanuras chiricanas, situación aprovechada por los españoles para establecer sus asentamientos. Este hecho provocó la asimilación cultural de varios pueblos indígenas y, en consecuencia, el cruce racial que a la larga originaria la aparición de una población mestiza cuyos descendientes (con el posterior aporte negro) constituyen básicamente las raíces del actual hombre chiricano.
Durante este proceso de colonización y aculturación, surgieron los poblados coloniales en Chiriquí, tales como: Remedios (1589), Alanje (1591), David (1602- 1721), San Félix (1606-1607), Tolé, (1621), San Lorenzo (1623), Dolega (1637-1671), Gualaca (1766-1812), Boquerón (1767?) y Bugaba (1794). En algunos casos aparecen diferentes años de fundación, ya que los historiadores aportan diferentes fechas, no obstante esta divergencia, no se elimina la circunstancia de que estos pueblos surgieron durante la época del avance hispánico y que su evolución, expansión y crecimiento conformarían, con el correr del tiempo, a la provincia de Chiriquí.

* ETAPA DE LA UNION A COLOMBIA
En 1822, después de su incorporación a Colombia, Panamá fue llamada por el gobierno colombiano: Departamento del Istmo. En 1824, éste fue dividido en dos provincias: Panamá y Veraguas. Esta última, incluía lo que es hoy Bocas del Toro y Chiriquí.
En 1822, el cantón de Alanje, que incluía a Chiriquí, se extendía hasta Bocas del Toro y tenía por cabecera a la población de Alanje. Sin embargo, el 26 de enero de 1837, la cabecera del mencionado cantón fue trasladada por decreto oficial del gobierno neogranadino a la Villa de David.
El 26 de mayo de 1849, gracias a los esfuerzos del senador panameño José de Obaldía Orejuela, la provincia de Veraguas fue dividida por un decreto del Congreso de Colombia (Nueva Granada) en dos provincias: Veraguas y Chiriquí. La nueva entidad administrativa se extendía hasta Bocas del Toro, que pasó a ser, a partir de abril de 1850, cantón de Chiriquí. El primer gobernador de la nueva provincia fue Pablo Arosemena de la Barrera.
De 1855 a 1886, por los esfuerzos autonomistas de Justo Arosemena, el istmo de Panamá logró convertirse en el Estado Federal de Panamá; sin embargo, esta condición sólo fue nominal, pues el gobierno central colombiano continuó su intervención en los asuntos locales.
En 1860, Colombia entró en guerra civil, causada por el general Tomás Cipriano Mosquera, gobernador del estado del Cauca, al rebelarse contra el gobierno federal. Los panameños, tratando de mantener al Istmo alejado de las luchas intestinas colombianas, manifestaron sus deseos de independencia. Así quedó consignado en las Actas de David y Santiago.
El Acta de David fue redactada, el 31 de marzo de 1861, por José de Obaldía y expresa, en su parte resolutoria, el deseo de los chiricanos para que el Istmo fuera un estado independiente, pero ello habría de esperar cuatro décadas más.
En la segunda mitad del siglo XIX, se produjeron en Chiriquí algunos levantamientos armados que desestabilizaron políticamente al Istmo.
En 1866, brotó un movimiento armado en Dolega, al mando de Arístides de Obaldía. Los insurrectos dolegueños, conocidos como “los guaraperos” apoyaban al autoproclamado Jefe de Estado, Santiago Agnew. Los chiricanos avanzaron en franca rebeldía hacia Santiago de Veraguas, donde fueron derrotados.
En marzo de 1868, se alzó en David el coronel Nepomuceno Herrera contra el gobierno nacional. El movimiento fue abortado y los rebeldes trasladados a Panamá.
Al despuntar el siglo XX, la Guerra de los Mil Días estremeció al Istmo. Los panameños estancados y decepcionados por las miserias causadas por el centralismo del gobierno colombiano, se levantaron en armas cuando las luchas civiles se extendieron a Panamá.
El 31 de marzo de 1900, un pequeño ejército de unos ciento cincuenta hombres comandados por el doctor Belisario Porras y el general Emiliano Herrera, invadieron el territorio panameño. Procedentes de Nicaragua, los insurgentes navegaron hasta Punta Burica (hoy distrito del Barú) donde desembarcaron.
El 4 de abril de 1900, después de varias horas de batalla en la ciudad de David, tropas conservadoras del gobierno cayeron ante los rebeldes. Los insurrectos liberales avanzaron hacia Panamá donde serían derrotados.
El 2 de marzo de 1902, el coronel Manuel Quintero Villarreal dirigió un grupo revolucionario que se enfrentó a los conservadores en San Pablo, derrotándolos.
En noviembre de 1902, se firmó la paz entre conservadores y liberales a bordo del acorazado estadounidense Wisconsin.
El 4 de noviembre de 1903, el alcalde de Horconcitos, Wenceslao Alvarez comunicó con alborozo a la población de su comunidad los sucesos separatistas ocurridos en Panamá. La noche de ese día se proclamó la independencia y le tocó así a los “coqueños” ser los primeros chiricanos en declararse a favor de la emancipación panameña de Colombia.

* ETAPA REPUBLICANA
Las condiciones precarias en las que se encontraba Panamá al nacer a la vida independiente eran en gran parte el reflejo de una herencia histórica sembrada por el centralismo español y después por el colombiano.
La economía, la educación, la salud, las infraestructuras y otras actividades y servicios eran deplorables. Según el historiador Carlos M. Gasteazoro “eran más que nada una herencia colombiana”.
De 1916 a 1949, un elemento de comunicación de vital importancia en Chiriquí fue el Ferrocarril Nacional, concebido por el estadista Belisario Porras para acelerar la explotación y comercialización de los productos agrícolas de prometedoras regiones. Esta vía férrea se extendía a través de 165 kilómetros, uniendo Pedregal, David, Potrerillos, Boquete, La Concepción, San Andrés, Progreso y Puerto Armuelles.
En los primeros años de la República, también era relevante para la comunicación, la navegación aérea. Para ello, se instalaron aeropuertos en David, Divalá (1918), Volcán, Puerto Armuelles y San Félix, desde los cuales pequeñas avionetas trasladaban productos y pasajeros, ante la falta de vías terrestres adecuadas. La Carretera Nacional también jugó su papel desde 1930 hasta 1967, cuando se inauguró la carretera Interamericana.
En los primeros años de vida existían pocos planteles de enseñanza y éstos básicamente se ubicaban en el distrito capital: la Escuela Número 1, transformada en República del Brasil (1932), Escuela de Doleguita (1915), Colegio Panamericano (1927), Escuela de Francia (1931) y la Escuela Antonio José de Sucre (1942). Existían otros centros, como las escuelas de La Concepción (1936) y Puerto Armuelles (1938). La Escuela Normal Rural de David, que abrió sus puertas en 1924, concentró a una gran cantidad de estudiantes procedentes de casi todos los distritos. Este centro se transformó en 1945 en el Colegio Félix Olivares C.
El Colegio Nuestra Señora de los Angeles, fundado en 1936 y el Primer Ciclo de La Concepción, en 1946, también jugaron un papel importante en la educación secundaria de los jóvenes chiricanos hasta mediados del siglo XX.
Después de celebrados los cien años de creación de Chiriquí, en 1949, comenzaron a surgir otras instituciones, como los primeros ciclos de Boquete (1959), Remedios (1961), Progreso (1966), Volcán (1966), Dolega (1972), Gualaca (1975) y Manaca (1982), que permitieron el acceso de un mayor número de personas a la instrucción oficial. La primera escuela de la zona indígena se estableció en 1958 en Alto Caballero.
En el ámbito universitario el caso es diferente, ya que en Chiriquí no existieron centros de esta clase hasta 1961, cuando se creó una extensión de la Universidad de Panamá (transformada en Universidad Autónoma desde 1995). Desde los años setenta, las cifras de población universitaria en Chiriquí han aumentado debido a que han ido proliferando los centros educativos superiores. En 1973 se creó la Universidad Santa María la Antigua, extensión de Chiriquí; en 1979, la Universidad Tecnológica; en 1992, surgieron la Universidad Latina y la Universidad del Istmo; en 1997, Columbus University y más recientemente, abrieron sus puertas las universidades de La Paz, UNIEDPA, UDELAS, ISAE, Cartago, de La Paz, entre otras.
Las instituciones médicas en Chiriquí se circunscribían desde principios de siglo y hasta 1934 al Hospital de la Caridad en el Barrio Bolívar, éste fue eliminado para dar paso al Hospital José Domingo de Obaldía. En la década siguiente, en 1944 específicamente, surgió la primera clínica hospital privada de la provincia, la González Ruiz, que también vino a llenar un enorme vacío en el servicio médico particular.
Desde 1962, la atención médica en el nivel provincial, ha aumentó con la creación de la Policlínica de David, la de Boquete (1964), los Hospitales Dionisio Arrocha, en Puerto Armuelles, (1972), el Rafael Hernández, en David (1974) y el de San Félix (reinaugurado en 2007). Sin embargo, todavía representan pocas instituciones sanitarias para una población en aumento.
Chiriquí ha sido la cuna de variados órganos de comunicación. Desde el siglo XIX vio nacer La Tira y La Unión (de los hermanos Calancha), EL Noticioso y Chiriquí (de Maximiliano Müller De Puy) y ya en la era republicana, circuló El Mosquito (1910), El Fumigador (1910), El Imparcial (1932), Adelante (1932), Renovación (años 40), El León (1942), Ecos del Valle (en sus versiones de 1916, 1923 y 1945) y La Razón (1946); éstas dos, las últimas publicaciones diarias que ha tenido la provincia por más de veinte años, ya que se ensayó con el diario Hoy, en los años noventa, pero sobrevivió unos cuantos meses. Desde entonces, han salido otras revistas, quincenarios y semanarios, pero de esporádica vigencia (Acontecer Chiricano, Opinión, Provincias). En 1999, sólo permanecían en el medio: el semanario educativo Culturama (1988), la revista mensual Cumbre (1994) y el quincenario El Universal (1998).
Vinculados a los medios informativos, resulta de importancia destacar el papel de la radio en Chiriquí, que hace su aparición de manera comercial con La Voz del Barú (1946) y continúa con Radio David, Ondas Chiricanas (1948) y Radio Centenario (1949). En los últimos cincuenta años la emisora con más arraigo y proyección en la vida provincial ha sido Radio Chiriquí, fundada en 1970 por Manuel Ramón Guerra. En 2000, existían veintiún estaciones de radio en Chiriquí, ubicadas tanto en David, como en La Concepción, Barú y la zona indígena (Radio Baha’í).
Chiriquí no contó en sus primeros cien años de vida provincial, con una televisora local. Fue en 1964 cuando apareció Tele Barú, Canal 10, gestada por Rubén D. Samudio, pero que tuvo una efímera vida, pues cerró en 1967. En 1960 llegó la señal de RPC Canal 4 y posteriormente, llegaron otros canales desde la ciudad de Panamá. En 1996, sin embargo, Chiriquí vuelve a tener su propia televisora al iniciar sus transmisiones TVN Chiriquí, aunque también cerró años después.
El pueblo chiricano ha tenido varios centros de recreación. El Club David, fundado en 1917, para sus eventos más elegantes; los teatros Novedades (años de 1910), Edén, Yara (años 20), Imperial (años 30 y 40), Alcázar, Cumbre en Boquete (1944), Gualaca (1946), Universal, en La Concepción y Barú; los salones del Hotel Nacional (1946), las ferias regionales Chiriquí (comenzadas, en 1938, por los Caballeros del Barú, una agrupación cívica), los hipódromos El Cabrero (1947) y La Primavera (1948) y las plazas de toro. Pocos de estos lugares permanecen y los otros han desaparecido para permitir el surgimiento de nuevas formas de entretenimiento, caracterizadas principalmente por la aplicación y el desarrollo de la tecnología que ha avanzado tanto en los últimos cincuenta años que ha moldeado una personalidad diferente a la ciudad de David y a la provincia en general.