Fundado el 21 de agosto de 1988 en David, Chiriquí. República de Panamá

viernes, 23 de octubre de 2015

RENACIMIENTO, EL MAS JOVEN DISTRITO CHIRICANO

La provincia de Chiriquí estuvo dividida en doce distritos hasta el 18 de septiembre de 1970, cuando el decreto de gabinete expedido por la Junta Provisional de Gobierno creó el distrito de Renacimiento, localizado en el extremo noroccidental de la provincia. El territorio de la nueva entidad administrativa se conformó con áreas segregadas de los distritos de Barú y Bugaba.
El primer alcalde de este distrito fue el profesor Carlos Beitia y en el año siguiente de su nacimiento como entidad política-administrativa fue adoptado el escudo que lo representaría,  mediante el Decreto 8 del 14 de Agosto de 1971.  El símbolo fue  ideado y pintado por el maestro Diomedes Rodríguez Herrera.

Aunque la historia de Renacimiento como distrito sólo cuenta con más de tres décadas, en épocas anteriores esta zona fue asiento de culturas prehispánicas de gran importancia.
Se han descubierto tumbas (huacas) indígenas con piezas de barro, piedra y oro finamente elaboradas, indicando con ello el elevado nivel cultural de los pueblos precolombinos que poblaron la región. En 1840, se encontraron en la sierra de Cañas Gordas cincuenta y dos libras de oro, hallazgo que motivó una expedición liderada por Francisco Morazán, pero que culminó en fracaso. Estudiosos de diversas nacionalidades han visitado Renacimiento con el fin de investigar los restos dejados por los precolombinos.  Actualmente, Renacimiento está conformado por ocho corregimientos: Río Sereno (cabecera), Breñón, Caisán, Cañas Gordas, Monte Lirio, Santa Cruz, Dominical y Santa Clara. Estos dos últimos corregimientos fueron creados por Ley 41 de 2003.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Sala del Agua...

Muy buenos días a todos y todas, primero quiero agradecer a la Profesora Milagros Sánchez Pinzón, por la oportunidad de ofrecerles  unas cuantas palabras sobre la importancia del agua. Segundo, mis consideraciones y gratitud a cada una de las personas que tienen como prioridad el cuidado de las fuentes hídricas.

Doy inicio a mi intervención con un  pensamiento de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que dice así: “Tomar agua nos da vida, pero tomar conciencia nos dará agua”. Anoche mientras veía un reportaje sobre el agua, escuche decir al periodista que nuestro bello país, Panamá, es la nación  que más consume agua por persona, específicamente 370 litros diarios, mientras que países como México, Ecuador, Colombia, entre otros, presentan un consumo menor y el detalle de esto es que cada país que mencione posee una población mucho mayor que la nuestra ¡sorprendidos! yo sí. Me pregunto ¿qué pasa por la mente de cada uno de los panameños y panameñas al ver estos números? y me surge otra duda ¿por qué nosotros no valoramos nuestro petróleo? es decir el agua. Acaso tiene que ver con nuestra educación, yo creo que sí.  No acepto que en pleno siglo XXI,  nuestras instituciones educativas no impartan clases relacionadas con el medio ambiente. Es importarte cambiar ese aspecto en los planes de estudio en general,  si queremos que esta situación que nos aqueja mejore.

La educación es el mejor método que tenemos para comunicar la importancia de velar por la protección de los diferentes torrentes, iniciando desde los niños y estos de una manera sencilla y animada se los trasmiten a sus padres. También, es importante que nosotros los jóvenes tomemos un papel fundamental  en  el cuidado  del  vital líquido, debido principalmente a que es un recurso esencial para la mayoría de las formas de vida, esto sin duda debe  generar un pensamiento reflexivo en todas las personas. Pero no basta con reflexionar, ya es hora de actuar, recordemos “tomar conciencia nos dará agua” tenemos la responsabilidad  y  la obligación como jóvenes y el presente de este país, cuidar nuestras fuentes de vida, es decir el agua, para las futuras generaciones.

No deseo un  futuro donde un  niño con lágrimas en los ojos me señale y me culpe por no hacer nada, cuando pude haber hecho algo para salvar su bienestar. Sin embargo, siento que todavía estoy y estamos a tiempo de reparar el daño causado a nuestros ríos y sin duda sé que no será nada fácil solucionar el deterioro de cada uno de los torrentes afectados en la provincia y en el país. El primer paso, sería implantar en los panameños el sentido de reflexión con respecto al uso eficiente del agua y hacerle ver la gran importancia que posee la misma. Pero para lograr este cometido  en  estos tiempos difíciles donde el agua  no es valorada como se debe y en donde se nos olvida que  esta es  necesaria para  el correcto funcionamiento de nuestro sistema,  ya  que el cuerpo humano no tiene la capacidad   de  almacenar  el  tan preciado liquido, lo que implica que debemos reponer el agua perdida.  Pero esta observación al parecer no encaja en la personalidad de cada uno de los panameños, me refiero estrictamente al poco interés por parte de la mayoría de los panameños y panameñas en cuidar su fuente de vida y desarrollo.  Por esta razón, es que yo apelo a la educación para justamente inculcar esos detalles que posteriormente hará la diferencia en las futuras generaciones.

Nosotros los jóvenes somos ingeniosos, astutos, observadores. Con estas características estamos en óptimas condiciones para brindarles ayuda a cada una de las organizaciones protectoras del vital líquido. Para finalizar, tengo una petición: no más hidroeléctricas en nuestros ríos, propongo la  elaboración  de un anteproyecto de ley, para tratar de blindar nuestras fuentes hídricas de la sobreexplotación y  por favor,  el llamado “desarrollo” no se puede anteponer a la protección de nuestros ríos.
Muchas Gracias…
Jaime Brown Vega

Estudiante de Geografía e Historia